Ergonomía laboral:
salud y rendimiento

La ergonomía laboral se ha convertido en un elemento fundamental para las empresas que buscan proteger la salud de sus trabajadores, reducir riesgos y mejorar la productividad. Aunque durante mucho tiempo se relacionó principalmente con la correcta postura frente a una computadora, actualmente su aplicación es mucho más amplia y abarca prácticamente cualquier actividad laboral.

La ergonomía parte de un principio sencillo: el trabajo debe adaptarse a las capacidades y necesidades de las personas, y no obligar al trabajador a adaptarse a condiciones que puedan afectar su salud.

Esto implica analizar los puestos de trabajo, las herramientas, los equipos, los movimientos, las posturas, los espacios y la organización de las actividades para identificar situaciones que puedan generar fatiga, molestias o lesiones.

 

¿Qué es la ergonomía laboral?

La ergonomía laboral es la disciplina que estudia la interacción entre las personas y los elementos que forman parte de su entorno de trabajo. Su objetivo es diseñar condiciones que permitan realizar las actividades de manera segura, eficiente y cómoda.

En una oficina, por ejemplo, puede analizarse la altura del escritorio, la posición del monitor, la silla, el teclado y el mouse. En una planta industrial, el análisis puede incluir el levantamiento de materiales, movimientos repetitivos, esfuerzo físico, manipulación de herramientas, vibraciones y posturas durante la operación de maquinaria.

Por lo tanto, hablar de ergonomía no significa únicamente hablar de una silla adecuada. Se trata de evaluar integralmente la forma en que una persona realiza su trabajo.

 

¿Por qué es importante para las empresas?

Una mala condición ergonómica puede provocar molestias y fatiga que, con el tiempo, pueden convertirse en problemas de mayor importancia. Espalda, cuello, hombros, brazos, manos y piernas son algunas de las zonas que pueden verse afectadas dependiendo de la actividad.

Además del impacto sobre la salud del trabajador, estos problemas pueden tener consecuencias para las organizaciones: ausentismo, incapacidades, disminución del rendimiento, rotación de personal y mayores costos relacionados con la atención de riesgos laborales.

Por el contrario, un puesto correctamente diseñado puede facilitar los movimientos, reducir esfuerzos innecesarios y permitir que el trabajador realice sus actividades de manera más eficiente.

La ergonomía, por lo tanto, no debe considerarse únicamente como un gasto relacionado con la seguridad. También puede convertirse en una herramienta para mejorar la productividad y la eficiencia operativa.

 

Ergonomía en oficinas y Home Office

En los puestos administrativos, uno de los principales riesgos es permanecer durante periodos prolongados en una misma posición.

Trabajar varias horas frente a una computadora puede generar tensión en cuello y hombros, molestias en la espalda, cansancio visual y problemas relacionados con el uso repetitivo del teclado y mouse.

Para disminuir estos riesgos es importante revisar aspectos como la altura y posición del monitor, la silla, el escritorio, la iluminación y la distribución de los elementos de trabajo.

También es recomendable incorporar cambios de postura y pausas durante la jornada. Permanecer sentado correctamente durante muchas horas sigue siendo permanecer sentado durante muchas horas; por ello, la ergonomía también implica movimiento y alternancia de actividades.

En el Home Office estos principios continúan siendo importantes. El hecho de trabajar desde casa no elimina los riesgos ergonómicos. Una computadora colocada sobre una mesa inadecuada, una silla sin soporte o trabajar constantemente desde una posición incómoda pueden generar los mismos problemas que en una oficina tradicional.

 

Ergonomía en la industria

En el sector industrial, la ergonomía adquiere características particulares debido a la diversidad de actividades que realizan los trabajadores.

Algunos de los factores que deben analizarse son el levantamiento y transporte de materiales, empujar o jalar cargas, movimientos repetitivos, posturas forzadas, aplicación de fuerza, trabajo de pie durante periodos prolongados y utilización de herramientas.

Entre los principales factores de riesgo ergonómico se encuentran:

  • Manejo manual de cargas.
  • Levantamiento y descenso de materiales.
  • Empuje y arrastre.
  • Movimientos repetitivos.
  • Posturas forzadas.
  • Aplicación de fuerza.
  • Trabajo prolongado de pie.
  • Diseño inadecuado de herramientas.
  • Alturas incorrectas de las estaciones de trabajo.
  • Vibraciones y otros factores físicos asociados con determinadas actividades.

Por ejemplo, si un trabajador debe levantar constantemente una pieza desde el piso, colocarla sobre una mesa y posteriormente girar para depositarla en otro lugar, el problema no necesariamente se soluciona únicamente capacitando al trabajador para "levantar correctamente".

También debe analizarse si es posible modificar la altura de la superficie, acercar los materiales, utilizar ayudas mecánicas o rediseñar la estación de trabajo.

La ergonomía busca identificar estas condiciones antes de que se conviertan en lesiones o enfermedades de trabajo.

Esta es una de las principales aportaciones de la ergonomía: buscar soluciones en el diseño del trabajo y no responsabilizar exclusivamente al trabajador.

 

La importancia de identificar los riesgos

Una empresa que quiera mejorar sus condiciones ergonómicas debe comenzar por identificar los puestos y actividades que pueden representar mayores riesgos.

Es conveniente observar directamente cómo se realiza el trabajo y considerar factores como:

  • Posturas mantenidas o forzadas.
  • Movimientos repetitivos.
  • Aplicación de fuerza.
  • Manipulación de cargas.
  • Alturas inadecuadas de trabajo.
  • Herramientas poco apropiadas.
  • Vibraciones.
  • Falta de espacio.
  • Ritmos de trabajo elevados.
  • Periodos prolongados sin cambios de actividad.

 

Una vez identificados los factores de riesgo, pueden establecerse medidas correctivas y preventivas. Uno de los cambios más importantes que aporta una visión ergonómica es entender que un problema no necesariamente se encuentra en la manera en que el trabajador realiza una actividad. 

 

La capacitación también es fundamental

El diseño adecuado del puesto debe complementarse con capacitación. Los trabajadores necesitan conocer los riesgos relacionados con sus actividades y aprender a utilizar correctamente las herramientas y equipos.

Sin embargo, la capacitación no debe ser la única estrategia.

Decirle a un trabajador que mantenga una determinada postura no resolverá completamente el problema si la estación de trabajo está mal diseñada. La prevención efectiva requiere combinar diseño, tecnología, organización, capacitación y participación de los trabajadores.

La ergonomía laboral debe formar parte de una estrategia permanente de seguridad y salud en el trabajo.

Las empresas pueden establecer revisiones periódicas de los puestos, recibir retroalimentación de los trabajadores, analizar incidentes y molestias recurrentes y realizar modificaciones cuando cambien los procesos, equipos o condiciones de trabajo.

La participación de los empleados es especialmente importante porque son ellos quienes conocen de primera mano las dificultades que existen durante la realización de una actividad.

 

Ergonomía y productividad

Existe la percepción de que invertir en ergonomía representa únicamente un costo para la empresa. Sin embargo, una condición ergonómica deficiente también puede representar un costo.

La fatiga puede afectar el desempeño; las molestias físicas pueden incrementar el ausentismo; una operación incómoda puede aumentar los errores y una estación mal diseñada puede reducir la eficiencia.

Por el contrario, cuando el trabajador dispone de herramientas apropiadas y un puesto correctamente diseñado, puede realizar sus actividades con menor esfuerzo innecesario.

 

Por esta razón, la ergonomía puede convertirse en una herramienta de productividad, además de ser un componente de la seguridad y salud laboral.

Una cultura ergonómica no significa solamente comprar mobiliario nuevo o colocar carteles sobre buenas posturas. Significa desarrollar una visión preventiva en la que la empresa busque continuamente hacer que el trabajo sea más seguro, eficiente y compatible con las capacidades de las personas.

La ergonomía laboral representa una oportunidad para que las empresas mejoren simultáneamente la protección de sus trabajadores y el desempeño de sus operaciones.

Desde una oficina hasta una línea de producción, cada puesto puede ser analizado para identificar esfuerzos innecesarios, posturas inadecuadas, movimientos repetitivos y otros factores que puedan afectar al trabajador.

La verdadera ergonomía no consiste simplemente en decirle a una persona cómo sentarse o cómo levantar una caja. Consiste en diseñar mejores condiciones de trabajo.

En un entorno empresarial cada vez más enfocado en la productividad, la seguridad y el bienestar del personal, incorporar principios ergonómicos puede contribuir a construir organizaciones más eficientes, saludables y sostenibles.

La pregunta que toda empresa debería hacerse no es únicamente “¿el trabajador está haciendo correctamente su trabajo?”, sino también: “¿hemos diseñado correctamente el trabajo para que pueda realizarlo de la mejor manera?”

 

Crear una cultura ergonómica

La ergonomía debe integrarse a la cultura de seguridad de las empresas.

Esto implica que Recursos Humanos, Seguridad e Higiene, Ingeniería, Producción y los propios trabajadores participen en la identificación de oportunidades de mejora.

También es importante escuchar al trabajador.

Muchas veces, quienes realizan diariamente una operación conocen mejor que nadie dónde existe un esfuerzo innecesario, qué movimiento resulta incómodo o qué parte del proceso genera mayor fatiga.

Convertir esa experiencia en información para mejorar los procesos puede generar importantes beneficios.

 

Ergonomía: una inversión para la industria mexicana

La industria mexicana enfrenta el reto permanente de producir con mayor eficiencia sin comprometer la seguridad y el bienestar de sus trabajadores.

En este contexto, la ergonomía representa una herramienta estratégica.

No se trata únicamente de comprar mejores sillas, proporcionar fajas o colocar carteles sobre cómo levantar objetos. Se trata de analizar el trabajo, identificar los factores de riesgo y modificar las condiciones que puedan provocar sobreesfuerzo, fatiga o trastornos musculoesqueléticos.

La NOM-036-1-STPS-2018 representa un elemento importante dentro de este enfoque preventivo y establece obligaciones específicas para los centros de trabajo en materia de manejo manual de cargas.

Para las empresas mexicanas, avanzar hacia una cultura ergonómica significa proteger a sus trabajadores, mejorar sus procesos y fortalecer su sistema de seguridad y salud en el trabajo.

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